Lo funcional es sexy

User Interface.

En la interfaz de usuario, una disciplina funcional, abarcamos arquitectura de información, patrones y diferentes elementos visuales que nos permiten guiar al usuario a la hora de interactuar de forma eficaz con cualquier tipo de dispositivo.

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Exprime tu contenido y hazlo brillar con una capa visual

Funcional y visualmente atractiva.

Creamos interfaces de usuario como intersección entre lo funcional y lo visual, generando soluciones útiles para cumplir los objetivos con agilidad y facilidad. Nuestra premisa, que los usuarios eventuales se conviertan en clientes permanentes y fieles seguidores de la marca.

Así trabajamos contigo

Fases de nuestro proceso.

  1. Recopilación de información y análisis.
    Mediante el uso de diferentes herramientas como briefs, entrevistas y talleres recopilamos toda la información del proyecto y se definen usuarios, escenarios de uso y problemas a solucionar.
  2. Estrategia y solución.
    En esta fase se plantea un marco estratégico que incluye diferentes hipótesis respecto al uso y se proponen las soluciones a los problemas planteados en la primera fase.
  3. Prototipado y testing.
    Se construyen prototipos funcionales y se prueban con los distintos tipos de usuarios y escenarios de uso, y se verifican las hipótesis.
  4. Implementación y entrega.
    Se prepara el producto final con las mejoras extraídas del proceso de testing y se deja listo para su entrega y uso.

 

 

Usuario y dispositivo han hecho match

Las claves de una buena Interfaz de usuario.

  1. Concisión, menos es más.
    Sintetizar elementos e ir conduciendo al usuario de forma clara hace que este se sienta más cómodo y lo ayuda a conseguir objetivos de forma más rápida.
  2. Coherencia y armonía entre elementos.
    Una interfaz de usuario, para ser coherente, debe responder a una línea de comunicación clara. Todos los elementos del sistema deben respetar un patrón, repitiéndose a lo largo de la interfaz y haciendo de este modo que sea más sencillo su aprendizaje.
  3. Feedback y flexibilidad.
    Una buena interfaz debe responder a las acciones del usuario de manera constante, informando en todo momento de las acciones que está realizando, ya sean acertadas o erróneas, y permitir en todo momento el poder para volver al punto de partida.
  4. El diseño está en los detalles.
    No nos quedamos en la superficie, somos detallistas y perfeccionamos hasta el extremo. Los pequeños detalles no solo a nivel visual sino de funcionamiento serán los que harán que nuestra interfaz enamoren al usuario.

 

 

Caso de estudio

LG Business Solutions.

Un producto digital en consonancia con la marca global de LG y enfocado a la generación de leads. Con diseño mobile first, funciona para todo tipo de dispositivos y es fácilmente escalable según las necesidades de la marca. La solución busca ser lo más intuitiva posible, con navegación clara y un sistema de filtro, tanto de producto como del resto de servicios, sencillo.

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No te quedes con las ganas

Preguntas frecuentes.

El tiempo de duración puede variar en función de la complejidad y alcance del proyecto. No repercutirá en el mismo tiempo el diseño de una landing page que el de por ejemplo un ecommerce. Sí que podemos establecer como común las diferentes fases del proceso, que incluirá: recopilación de información y análisis, estrategia y solución, prototipado y testing y por último la implementación y entrega.

A continuación introducimos, a modo de guía, algunos principios de usabilidad para un buen diseño de una interfaz de usuario.

 

Coherencia y estándares. Los elementos que se utilicen dentro del sistema de diseño, ya sean colores, elementos gráficos o incluso el lenguaje, deben estar sujetos a unos patrones y estándares establecidos. Cada elemento debe ser coherente con la acción a la que está asociado.

 

Reconocimiento en vez de recordar. Facilita al usuario el uso de la interfaz reduciendo la información que el usuario debe recordar. Si los objetos, las opciones o las acciones se muestran de manera visualmente en la interfaz no necesitará recordarlas.

 

Flexibilidad y eficiencia de uso. Incluir atajos para aquellos usuarios más experimentados, permitirá que realicen las acciones de forma más productiva.

 

Visibilidad del estado del sistema. Es importante que el usuario reciba información en todo momento de qué está ocurriendo en la interfaz.

 

Correspondencia entre sistema y mundo real. Es importante saber a qué usuario nos dirigimos para mostrarle la información mediante un lenguaje y representaciones gráficas que él reconozca fácilmente.

 

Libertad y control del usuario. Permitir cierta libertad de uso y control al usuario hará que se sientan más cómodos utilizando la interfaz.

 

Prevención de errores. Debemos procurar que sean los mínimos posibles en el sistema.

Son conceptos que están íntimamente relacionados, que a veces se confunden pero que no son lo mismo. Cuando hablamos de UI estamos refiriéndonos al diseño de interfaces o a lo que está sucediendo dentro de la pantalla. No necesariamente debe incluir diseño gráfico. Sin embargo cuando nos referimos al UX o experiencia de usuario, estamos hablando de aquello que experimenta el usuario antes, durante y después de interactuar con una interfaz.