De la ficción a la función

Digital Concept.

Una idea por sí sola carece de valor. Tiene que ser analizada, estudiada su viabilidad y planificada su materialización para convertirla en algo real y funcional.

Pide presupuesto

Del dicho al hecho

Un buen producto digital viene a cubrir una necesidad o solucionar un problema.

En LM te ayudamos a estudiar la viabilidad de tu idea, seleccionar las tecnologías más adecuadas para llevarla a cabo y planificar su desarrollo. A establecer un MVP (producto viable mínimo), los plazos para su implementación y el coste del proceso. Después lo construimos, lo testamos y mejoramos, y te entregamos un producto sólido y funcional.

Así trabajamos contigo

Fases de nuestro proceso.

  1. Recopilación de información y análisis.
    Mediante el uso de diferentes herramientas como briefs, entrevistas y talleres recopilamos toda la información del proyecto y se definen usuarios, escenarios de uso y problemas a solucionar.
  2. Estrategia y solución.
    En esta fase se plantea un marco estratégico que incluye diferentes hipótesis respecto al uso y se proponen las soluciones a los problemas planteados en la primera fase.
  3. Prototipado y testing.
    Se construyen prototipos funcionales y se prueban con los distintos tipos de usuarios y escenarios de uso, y se verifican las hipótesis.
  4. Implementación y entrega.
    Se prepara el producto final con las mejoras extraídas del proceso de testing y se deja listo para su entrega y uso.

 

 

Funcional es sexy

Las claves de un buen producto digital.

  1. Soluciona un problema.
    Un buen producto digital cubre una necesidad, mejora un producto previo u optimiza un proceso que ha quedado obsoleto.
  2. Se auto explica.
    Su funcionamiento se intuye con el mero uso. En LM pensamos que un producto que necesita instrucciones es un producto roto.
  3. Es escalable.
    Está preparado para que su número de usuarios crezca y para que su mejora e implementación sea lo más sencilla posible.
  4. Ahorra costes.
    Optimizar un proceso minimiza el tiempo empleado en su uso, reduce la mano de obra necesaria para su funcionamiento y gestión, abaratando costes.

 

 

 

 

Caso de estudio

LG Smart Green.

Smart Green es un conjunto de iniciativas que pretende concienciar y desarrollar conductas responsables con el medioambiente. Una experiencia digital gamificada ideada para la participación de empresas y ciudadanía en la consecución de este gran reto.

Ver más

No te quedes con las ganas

Preguntas frecuentes.

Para poder convertir una idea en un proyecto real, es necesario empezar con una correcta conceptualización de la idea en un producto. Para ello nos apoyaremos en el proceso conocido como Agile Inception, del cual destacaremos los siguientes puntos:

 

Alineación con el proyecto. Punto inicial importante, ya que servirá para que todo el equipo que esté involucrado en el proyecto esté completamente alineado con la idea y con aquellos puntos que sean de relevancia. En este punto deben definirse y quedar claros cuáles van a ser los objetivos del proyecto.

 

Definir los diferentes usuarios/roles de la plataforma. Es necesario determinar los diferentes perfiles, ya que nos ayudarán a identificar a los diferentes usuarios y a poder ponernos en su situación, lo que nos permitirá extrapolar la forma de actuar que tendrían.

 

Establecer objetivos para cada usuario y actividad dentro de la plataforma. Debe quedar claro por un lado cómo usarán los usuarios la aplicación y que buscarán y que querrán obtener. Las respuestas a estas preguntas nos aportarán la información necesaria sobre qué hacer para aproximarnos a las necesidades de los usuarios.

 

Determinar la navegación y wireframes de la interfaz. Os recomiendo una gran pizarra, mucho tiempo y concentración. Y poco a poco ir pintando como cada usuario podría obtener cada objetivo o realizar cada actividad e ir borrando aquello que no os encaje. Reiterar una y otra vez hasta llegar a un resultado óptimo.

 

Generar historias de usuario y realizar el mapa de historias del proyecto. Es importante que queden fijadas todas las acciones que hará el usuario y mapa de historias que las agrupe por grandes funcionalidades.

 

Y finalmente, jerarquía, planificación, priorización y validación del trabajo. Tras el punto anterior se creará una jerarquía y orden de las tareas a realizar y funcionalidades a desarrollar de manera prioritaria.

A través del proceso de conceptualización establecemos una conexión entre la idea del cliente y el concepto final que da solución a lo que busca. Es la herramienta que nos permitirá transformar algo abstracto en algo concreto, creando un producto digital que asienta sus bases en los objetivos del cliente.

Una de las mayores dificultades en la conceptualización de productos digitales es elaborar una buena gestión o planificación del proyecto. Por ello debe estar clara la metodología a seguir y atender a puntos críticos como la definición de objetivos del proyecto, usuarios/roles de la plataforma o la actividad de los usuarios previamente definidos.